Mitos del ring

El boxeo nacional se ha caracterizado a lo largo de los años por ser uno de los deportes que logró mayor cantidad de triunfos. Esto no sólo se remite a campeonatos locales, sino también a grandes eventos deportivos como lo son los Juegos Olímpicos, donde los púgiles argentinos se pudieron destacar y obtener medallas en diferentes categorías.
Víctor Avendaño, fue el boxeador que comenzó a dejar a esta disciplina en lo más alto a nivel mundial, tras conseguir importantes títulos para el país. Se inició en el universo del knock-out cuando tan sólo tenía 15 años en 1923, y su historia profesional se originaría en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam en 1928.
Hasta el momento Argentina no había cosechado ninguna medalla de oro en esta actividad de contacto, pero esa sequía se terminaría de la mano de este atleta. Luego de vencer en primera ronda al chileno Sergio Ojeda, por puntos; pudo acceder a cuartos de final donde lo estaba esperando el oriundo de Canadá Donald Carrick, pero tampoco lo puedo derrotar y así el argentino se posicionaba entre los favoritos a llevarse el primer puesto.
Llegaría el día de la semifinal. Avendaño se iba a enfrentar al sudafricano Don McCorkindale, quien también perdió por puntos y lo colocó al representante nacional en la final, en la cual superó a Ernst Pistulla de Alemania y se quedó con la medalla de oro en la categoría peso pesado; la primera para la delegación nacional.
Siguiendo la hazaña
Los años pasaron y siguieron los buenos resultados para el boxeo argentino, nuevos nombres se asomaban en cada evento deportivo internacional. Así fue el caso de Carmelo Robledo, quien logró obtener la medalla dorada en la categoría pluma (hasta 57 kilos) en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1932, tras ganarle en la final al alemán Josef Schleinkofer.
En esa misma olimpiada, Alberto Lovell se consagró campeón de peso pesado al vencer por nocaut técnico al oriundo de Canadá George Maughan. Cuatro años después, seguiría con esta misma racha victoriosa Oscar Casanovas, al derrotar a Charles Catterall y quedarse con el primer puesto en los JJOO de Berlín en 1936.
Y para cerrar con el brillo dorado en este deporte llegaría Pascual Pérez, quien representó a la delegación argentina en Londres 1948. Consiguió la séptima y última estatuilla de oro para el boxeo nacional al conquistar el primer lugar en peso mosca, tras superar al italiano Spartaco Bandinelli.

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